viernes, 8 de octubre de 2010

ITV, inspección e independencia

Luis Rivas Sánchez - 06/10/2010
Entre un 15% y un 20% de los vehículos registrados en España no pasan sus inspecciones obligatorias por las estaciones de ITV, impactando claramente en la siniestralidad, ya que los vehículos que menos la pasan y los que llegan con retraso presentan más defectos. En 2009 las estaciones inspeccionaron 14.929.441 vehículos, de los que un 20% fueron rechazados por no reunir las condiciones mínimas para circular.
Es necesario tener en cuenta que las ITV evitan al año 400 víctimas mortales, 12.000 heridos y 8.500 accidentes, según un estudio llevado a cabo por el Instituto de Seguridad Vial de los Vehículos Automóviles Duque Santomauro (ISVA) de la Universidad Carlos III de Madrid. Éste señala que si el 15% de los vehículos que se saltan la revisión la llevaran a cabo en el momento indicado, se producirían 1.500 accidentes menos y 2.000 heridos menos. Los muertos se reducirían en algo más de 75.
De ahí la importancia de la inspección, que ha sido delegada por la Administración en los centros de ITV. La inspección en todos sus órdenes (tributaria, del trabajo, de sanidad etc.), precisa de una independencia e imparcialidad que hace que sea ejercida directamente por diferentes estamentos de la Administración, no sometidos a reglas de competencia, precios de mercado, etc.
Sin embargo, el servicio prestado por las estaciones de ITV no ha sido como el resto de inspecciones. En la década de los 80, con la privatización del servicio, la Administración estableció cuántos centros ITV precisaba el territorio y dónde debían ser instalados de modo que la distancia a recorrer por los usuarios fuera la menor posible permitiéndoles elegir libremente el que deseen en el territorio nacional. La misma Administración también ha fijado en este tiempo unas tarifas de acuerdo con las condiciones particulares de los contratos de concesión y condiciones de reversión de los diferentes activos, estableciendo un periodo de concesión, y exige importantes requisitos que materializaban la privatización de las ITV.
Pero esta privatización es incompatible -en un marco de libre competencia- con las condiciones de prestación que garantizan la independencia e imparcialidad del servicio. Con la privatización del mismo se consigue tener la capacidad de inspección de todo el parque en poco tiempo, dejando a la Administración el control de los centros de inspección.
En estos últimos tiempos se han producido manifestaciones no técnicas, que abogan por: liberalizar, libre competencia, competitividad, precios de mercado, etc. Estos conceptos (muy positivos en muchos sectores), suponen un fracaso aplicados a cualquier sistema de inspección, ya que perjudicarán y aniquilarán una actividad que, en nuestro caso, contribuye notablemente a la Seguridad Vial, evitando accidentes y sus consecuencias.
Esperamos que otras voces de quienes ostentan responsabilidad ante la seguridad vial y ambiental, reconduzcan esas posiciones y/o manifestaciones que crean poder soportar jurídicamente, pero estamos seguros que no técnica ni socialmente.
Luis Rivas Sánchez. Secretario general de AECA-ITV

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