martes, 7 de febrero de 2012

Los 'privilegios' del metal

06.02.12 - 01:57 -
El secretario general de la patronal de Gipuzkoa, Adegi, ha declarado recientemente que «habría que preguntar a los parados qué opinan de los privilegios del metal». Estamos en una coyuntura histórica donde la utilización del lenguaje y la falta de un mínimo de ética por parte de los responsables empresariales resulta más que preocupante. Los dirigentes de Adegi apuestan por recorrer el camino de su anterior responsable jerárquico en la CEOE Gerardo Díaz Ferrán. Mientras acumulaba impagos a sus trabajadores y trabajadoras y a la seguridad social, reclamaba reformas para abaratar el despido y ayudas a las empresas.
Tenemos que aclarar que cuando Ayerza habla de «privilegios en el metal» no está hablando de los beneficios empresariales, los salarios de los directivos o de los repartos de dividendos a los accionistas. Está hablando de los salarios de los y las metalúrgicas de Gipuzkoa. ¿Cuánto se lleva a casa un peón en Gipuzkoa según las tablas del convenio provincial? Supera escasamente los 1000 euros.
En esta fase del capitalismo donde el expolio a la clase trabajadora es el día a día, para un responsable de Adegi cobrar 1000 euros es un privilegio. Hace cinco años ser mileurista era un gran problema, en cambio ahora para la patronal ya es un privilegio.
¿Qué está planteando Adegi en la negociación del convenio del metal? Entre otros muchos retrocesos, congelar el salario, aumentar la jornada e ilegalizar el derecho a huelga en las negociaciones de los acuerdos de empresa.
Vamos a analizar la repercusión de estas medidas:
La congelación salarial, es decir, no subir el salario cuando el IPC se ha incrementado un 2,4%, supone el empobrecimiento de los y las trabajadoras. ¿Qué supone esta medida para la economía de Gipuzkoa? Simplemente menos actividad económica. Los asociados a Adegi de sectores como la hostelería o el comercio, dependientes directamente del consumo, van a sufrir inmediatamente en su bolsillo las medidas que pregona su patronal. Adegi quiere que seamos trabajadores pobres y consumidores ricos, pero eso es imposible.
Dice la patronal que le importa el paro. Ayerza nombra a los 44.000 parados de Gipuzkoa, pero se le olvida comentar que éstos principalmente han sido despedidos por los asociados a la patronal que representa. Adegi plantea un incremento de 16 horas para los 56.000 metalúrgicos de Gipuzkoa. Esto representa 896.000 horas anuales más de trabajo a realizar por los mismos trabajadores. En una coyuntura donde es más necesario que nunca repartir el trabajo Adegi plantea que quienes lo tengan, trabajen más horas. El resultado es evidente: más paro. Para realizar el mismo trabajo serán necesarias menos personas y, por supuesto, nuestros compañeros que están en el paro tendrán todavía más problemas para encontrar trabajo.
Adegi señala también que en las empresas «se podrá negociar libremente» pero en ausencia total de conflictividad. Es decir, la negociación se termina cuando lo decida la empresa y el derecho a huelga es ilegalizado. Vuelta al pasado más oscuro del capitalismo.
Para crear empleo y riqueza es necesario generar actividad económica. Adegi quiere hacernos creer que con menos salario y más jornada saldremos de la crisis. Es justo lo contrario. Por el coste laboral de cada trabajador en Suecia se pueden contratar tres en Portugal. ¿Cuál de las dos economías se encuentra mejor? Las sociedades más igualitarias superan mejor la crisis y sobre todo generan más empleo. A la clase trabajadora nos importa mucho el desempleo, ya que somos quienes lo padecemos.
Adegi dice que le importa la sociedad de Gipuzkoa pero solo le importan los intereses de la clase a la que representa. No se despista, nos quiere divididos: Los desempleados contra los que tienen trabajo, indefinidos contra eventuales, autóctonos contra inmigrantes. No podemos caer en esa trampa, tenemos que defender la necesidad de una sociedad justa y solidaria con el mismo ahínco que Adegi defiende sus privilegios. Si no luchamos ahora por lo nuestro, los y las guipuzcoanas del futuro no tendrán nada por lo que luchar.

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