lunes, 2 de diciembre de 2013

Quejas, quejas y más quejas

Estaba echando un vistazo a las quejas que aparecen en esta página, más que nada por entretenerme, pero creo que no voy a seguir. Son muchas, realmente muchas, y de lo más variado, desde negligencia a la hora de hacer la inspección hasta mala fe y engaños manifiestos por parte de algunos inspectores o centros de inspección. Es bastante descorazonador.

Y yo que quería reclamar simplemente cierta homogeneidad en la inspección entre todas las estaciones del territorio nacional… Todos hemos sufrido, visto o sabido de alguna injusticia flagrante en alguna inspección, pero, llamadme naif o inocente, pensaba yo que serían cosas aisladas. Sin embargo, parece ser que los abusos son el pan nuestro de cada día de forma generalizada. Esto clama al cielo, como dice mi padre.

quejas-quejas
Esperemos que no haya que llegar a esto…

De acuerdo que estamos en un país de piratas. De acuerdo que esto es un sálvese quien pueda y tonto el último. Pero realmente me gustaría que repasaseis las quejas que figuran en esta página (en lo alto). Puede ser que en estas circunstancias la gente exagere o incluso tergiverse los hechos, pero ¿toda esa gente? Y nadie se dedica a poner quejas a tontas y a locas sin un buen cabreo previo.

 

Los abusos a los usuarios de los centros de inspección son constantes

He visto por ahí varios llamamientos, sin duda hechos en caliente, para ejercer una desobediencia civil masiva y dejar de pasar la inspección de la ITV. No negaré que yo también lo he pensado, y lo único que me ha retenido es la cobardía. Pero, pensándolo bien, esto podría dar lugar a situaciones peligrosas (aunque ya hay un buen número de vehículos peligrosos sin ITV circulando por ahí).
Bueno, vamos a tener buena fe y pensar que esa no es la solución. Entonces, busquemos una. Parece claro que no se puede uno confiar a la bondad de las empresas o trabajadores implicados. Para estos casos, para proteger la parte débil, se inventó el estado de derecho. Pero a estas alturas no creo que nadie se lleve a engaño, ni espere ningún control efectivo por parte de las autoridades.
¿Qué nos queda? ¿Meterle fuego a las ITVs? Es una posibilidad, pero creo que la condena no compensa. Sólo se me ocurre quejarnos, quejaros y quejarnos, publicitar estas quejas todo lo posible y llevarlas más lejos, a las oficinas de consumo (o a los tribunales, pero como ahora eso está bastante caro, cada uno que decida). Toca quejarse… un poco más.

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